Cómo compartir piso y no morir en el intento

Algunas reglas para compartir piso

La primera vez que nos independizamos, lo más probable es que nos vayamos a compartir piso. Normalmente la razón es económica, pero también da un poco de vértigo salir de la casa familiar e irse a vivir sólo. De la misma manera, cuando nos vamos a vivir fuera de nuestro país también se suele buscar primero una habitación en un piso compartido. La motivación, de nuevo, es económica, pero tiene también muchas ventajas. Si conseguimos piso con gente de nacionalidad diferente a la nuestra vamos a mejorar el idioma casi sin darnos cuenta. Además, aprendemos culturas diferentes que siempre enriquece. Pero si es difícil a veces la convivencia con la propia familia… con desconocidos puede llegar a parecer imposible. En esta entrada de aquí os resumíamos algunas de las anécdotas que puedes vivir compartiendo piso.

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Y sí además añadimos diferentes culturas y distintas formas de ver las cosas, el reto de conseguir una convivencia exitosa es cuanto menos enorme. Sin duda se necesita una gran dosis de paciencia y empatía. Antes de llegar a estados de enfado e indignación máximos, que nos inhiben muchas veces de entender la visión de la otra persona, hay que intentar pensar el por qué de sus acciones. Quizás no le enseñaron las mismas reglas de convivencia que a ti, quizás en su cultura y país las cosas son muy diferentes.

De todas formas existen unas pequeñas reglas para intentar conseguir una convivencia armoniosa a pesar de los conflictos culturales. Os recomendamos hablarlas y establecerlas desde el primer día!

Plan de limpieza

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Esto es un must, obligado en cualquier piso compartido en el que se quiera conservar la armonía e incluso llevarse bien. Tiene que estar especificado qué tareas hay que hacer, con qué frecuencia y quién se encarga. Parece baladí, pero no para todo el mundo es necesaria la misma frecuencia de limpieza. Hay que dialogar, negociar y estar dispuestos a ceder siempre dentro de un mínimo de aseo. Para planes de limpieza hay muchas posibilidades, los hay rotatorios (cada semana se encarga uno de una tarea diferente) o tareas fijas. También existen aquellos planes en los que se especifica las tareas a realizar pero no quién las hace, y se confía en la buena voluntad de los que viven en la casa. Cuando uno termina una de las tareas la marca como realizada. Incluso, hay compañeros de piso que marcan un día y una hora y limpian todos juntos. Como véis, hay posibilidades para todos los gustos… lo importante es mantener el piso limpio, por vuestra salud y la salud de la convivencia.

Lista para gastos comunes

Hay ciertos objetos que son comunes para todos y que no tiene ningún sentido que cada uno compre el suyo. Hablamos, por ejemplo, de productos de limpieza, papel higiénico o incluso sal y aceite. Qué cosas son comunes y cuáles ha de comprar cada uno es el primer asunto que hay que discutir. En algunas casas se comparte el aceite y en otras cada uno compra su botella. Una vez decidido qué pertenece a la compra común y que no, es recomendable colgar una tabla en algún sitio común (por ejemplo la nevera) donde se puede escribir cada vez que alguien compre algo y lo que ha costado. Cada mes se puede hacer cuentas para que los que menos han comprado compensen económicamente a los que más dinero gastaron.

Reparto de armarios de la cocina y baldes de la nevera

Este consejo seguramente lo deberíamos haber puesto el primero… y es que estamos convencidas que de otra forma no funciona. Si los espacios físicos que corresponden a cada persona no están bien delimitados, las discusiones son cuestión de tiempo.

compartir pisoYa os podéis imaginar… ese bote abierto de maíz lleno de moho del que nadie se siente responsable. O esa persona que siempre compra pasta y cuando va a cocinarla no tiene. Bueno, aunque para ser sinceros, para que te falte alguna cosa de la que estás seguro que tenías no hace falta compartir armarios… A quién no le ha pasado? Y es que muchas veces es incluso sin maldad, te falta un ingrediente, se lo “tomas prestado” a tu compañero de piso con la promesa interna de devolvérselo… y luego se te olvida. Pero estas son las cosas que crean rencillas, por eso nuestro consejo importantísimo, la comunicación! hoy en día con las nuevas tecnologías no hay excusa. Antes de coger algo de otro, preguntad primero. Y si la confianza es tal que no hace falta preguntar, entonces informad. Así no habrá sorpresas desagradables.

 

Fiestas

Este puede ser un tema comprometido. Hay personas que les gusta mucho hacer fiestas en casa, disfrutar con los amigos bebiendo y escuchando buena música, pero hay otras personas que les gusta tener tranquilidad. Estos prefieren quedar para beber en un bar y luego poder volver al silencio del hogar. compartir piso

Ambos tipos de personas son igualmente de válidos… el problema es que no son muy compatibles para compartir piso. Sin embargo, a veces el azar los junta. El respeto y la empatía son en ese caso muy importantes. Es muy recomendable llegar a un acuerdo de la frecuencia en la que se pueden celebrar fiestas, e incluso qué se considera fiesta. Porque quizás juntarse 3 ó 4 amigos a tomar cervezas no se debería considerar fiesta. Si eres de los que te gusta hacer fiestas en casa y tanto si convives con compañeros que se apuntan siempre a tus fiestas como si son de los que rehuyen, es muy recomendable para una buena convivencia informar con antelación de la fiesta, del número de invitados y de la duración aproximada. Aunque lo correcto más que informar es preguntar al resto si hay algún incoveniente, y aceptar que pudiera ser que la fiesta fuera rechazada por necesitar descansar esa noche. No todo el mundo tiene tu mismo ritmo de vida y compartir piso significa saber aceptar las diferencias.

Habitación de los compañeros

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Esta regla es corta. La habitación de los otros compañeros de piso es un lugar prohibido, salvo invitación expresa. Esta regla no tiene excepción y no necesita aclaración. No se puede entrar en la habitación de otro sin permiso. Es violación de la intimidad, un derecho básico de toda persona. Mención aparte merecen los que comparten cuarto… esos sí tienen que desarrollar el respeto y la empatía si no quieren vivir en un infierno.

 

En cualquier caso, si vas compartir piso, mucha suerte! A veces puede parecer terrorífico peor la mayoría de las veces es genial! Uno se divierte, conoce gente y culturas diferentes y muchas veces surgen parejas!

 

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