Costumbres españolas que ahora me sorprenden

¿Qué ha pasado con mis costumbres?

En los primeros meses o incluso años después de irte de tu país, cuando comparas costumbres con tu nueva ciudad, tu lugar de procedencia casi siempre sale ganando.

Ya sabéis; en mi país esto se hace así y a mí me parece mejor.

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A veces este convencimiento te lleva a defender con intensidad en debates con lugareños o emigrantes de más recorrido las que hasta hace poco eran tus costumbres.

Estás muy convencido de que como en tu país no se vive en ningún lado y tu emigración, ya sea forzosa o voluntaria, tiene fecha de caducidad… o eso quieres creer.

Pero van pasando los meses. Y los años. Y esas costumbres tan extrañas que tienen los habitantes de tu nueva ciudad ya no son tan raras. De hecho ya no son raras. Sin apenas darte cuenta también son tus costumbres. Es lo que llaman adaptación.

Si aún no habéis llegado a adaptar las costumbres de vuestro país de acogida, os recomendamos que leáis el post Las etapas de adaptación a un nuevo país.

Y esta adaptación tiene sus consecuencias inmediatas. Por un lado uno no se siente tan extraño en la ciudad en la que vive (aunque uno siempre se siente un poco diferente). Y por otro lado, empiezas a sentirte extranjero cuando vuelves a tu país. De pronto aquellas costumbres que eran nuestras nos sorprenden e incluso nos irritan, olvidando que hubo un día que formaban parte de nosotros.

Y así es cómo las costumbres españolas, ahora me sorprenden.

Os dejamos los 5 puntos que resumen a la perfección esto que os cuento:

1. Horarios comida

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Cuando empiezas a trabajar, si no quieres comer solo, tienes que adaptarte rápido. En pocos meses tu cuerpo ya está acostumbrado a comer a las 12.

Las cenas ya es otro cantar. Durante años me resistía a cenar antes de las nueve, era un poco mi forma de sentirme española. Pero con el tiempo (y sobretodo por los hijos) me adapté a cenar como tarde a las 8.

Ahora mismo no concibo volver a mis horarios anteriores y hasta me parece una locura comer tan tarde! En vacaciones me intento adaptar… pero no me encanta, debo admitirlo.

2. Coches

Es cierto que Alemania es el país de los coches y los cuidan como pequeños tesoros. A veces se viven situaciones surrealistas. Generalmente la gente tiene mayor respeto por los coches de los otros y al final por la seguridad vial. Y en España, pues somos más mediterráneos. Evidentemente locos los hay en todos lados, pero hoy en día conducir en Alemania me parece más fácil que en España.

3. Ruido en la calle

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En España somos más alegres, y quién diga que no, miente. Nuestro clima y nuestras costumbres nos permiten tener una mayor vida social, salir de paseo, ir a los bares, de tapas y de fiesta.

Pero tenemos que admitir que la alegría y la fiesta supone mayor ruido. Y no sólo los fines de semana, es que nuestra forma de ser es así: da igual que estemos en Córdoba, que en Valencia, que en Gijón. En España somos así.

Pero… ¿en serio es necesario gritarse si estamos a 10 metros? ¿No podemos acercarnos y hablar como personas civilizadas? Y así pasa, que la diferencia de ruido en la calle entre unos países y otros es brutal.

4. Basura

Cada día se recicla más en España y se es más consciente del problema, pero creo que aún estamos lejos de lograr los éxitos de otros países. Me sorprende la dejadez en ese sentido. Realmente separar basuras no es tan difícil, es sólo cuestión de acostumbrarse. Y no me vale la excusa de que luego los camiones la mezclan… en eso nosotros no tenernos influencia, pero en lo que se hace en nuestra casa sí. Y si todos separamos basura, comenzaremos a incitar al Gobierno a buscar soluciones.

5. Conciliación

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Sí, lo sé, es un problema general de la sociedad de difícil solución… pero no puedo evitar llevarme las manos a la cabeza cuando oígo casos de niños que son recogidos a las 9 de la noche de casa de los abuelos!!

Niños que apenas ven a sus padres día tras día… nada más que para dar las buenas noches. Esto es quizás lo que menos me gusta de España, y más valoro de Alemania.

Aquí la conciliación sí es posible. Y si es posible aquí, ¿por qué no puede ser posible en España?

 

Pero no puedo evitar admitir que aún hay muchas cosas que me encantan de España, y que a pesar de vivir lejos de allí… echaré de menos toda la vida! (Sobretodo el solecito y la buena comida :P)

 

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