Irte a vivir fuera: tu nueva vida

El día del viaje a tu nueva vida es un día lleno de emociones

Hoy te has levantado y te has ido directamente a preparar el desayuno, como todos los días. Pero mientras tomas el café eres consciente que hoy no es un día cualquiera. Hoy vas a cambiar tu rumbo. Empieza la aventura hacia tu nueva vida. La maleta ya la dejaste preparada anoche, sólo falta meter la bolsa de aseo. Realmente el equipaje no es muy diferente a la de cualquier viaje hecho anteriormente: un poco de ropa y utensilios de primera necesidad. El resto de bártulos viajarán unos días más tarde metidos en una caja.

El tiempo pasa rápido y a la vez despacio. Terminas de arreglarte mientras te despides del que ha sido tu hogar los últimos años. Con más tiempo de lo normal te diriges al aeropuerto. Te acompañan esas personas que quieren ser las últimas en decir adiós, esas que se van a quedar con lágrimas en los ojos convenciéndose de que este cambio es bueno para ti, aunque en realidad ellos ahora sólo puedan estar tristes.

despedida

Checkin, control de seguridad y embarque, lo mismo que en cada viaje y sin embargo hoy lo vives más intensamente. Y ya estás sentado en el avión. Vértigo. Un nuevo mundo te espera al final del viaje, un montón de preguntas a las que irás buscando respuestas en los próximos días. La alegría del cambio y la tristeza de lo que queda atrás se entremezclan, creando un cocktail de emociones difícil de controlar. Adrenalina. La emoción de la nueva vida te permite disfrutar del viaje y todo lo que conlleva.

Una vez en tu destino se abre una hoja en blanco. De ti depende llenarla de vivencias que te hacen feliz. El pasado no existe, los errores cometidos en tu anterior vida no tienen efecto, es momento de hacer de tu vida un camino feliz.

¿Y tú, también vives fuera?

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